Volver a la torre

Poema en verso

El Trasnocho

Después de extrañas fiestas y festines nocturnos, entre sátiros bufones y febriles vampiresas, de alucinaciones, risas y embriagantes botellas; hay que pagar un precio doloroso y nauseabundo.

Mientras los ángeles duermen en sus lechos de terciopelo, nosotros levantamos carcajadas en tonos turbios a un cielo de estrellas que se cierne gótico y oscuro sobre lámparas que iluminan a los campos y a los muertos. Cuando el sol emerge del horizonte, nos lacera las pupilas con su cabellera, mientras el Demonio nos aprisiona las gargantas, causándonos fatiga y sed, al mismo tiempo que su tambor trona en nuestras adoloridas cabezas.

Jadeantes, nos obliga a clamar todo el oro cristalino de los cántaros, mientras retuerce nuestras entrañas, haciendo subir la cálida hiel que nos recuerda los amargos sabores de nuestros deleites pasados.

FIN